Si se tiene comida para manejar una ración de forma homogénea y constante, con la misma cantidad y calidad durante todo el año se van a tener buenas producciones bien sea de carne o de leche. De lo contrario, se van a presentar altibajos, animales enfermos, poco productivos y que no darán la rentabilidad que se necesita.
Así lo planteó Antonio del Dago, de Hacienda La Verónica, quien indicó que por muy buena genética que se tenga en la finca si no se tiene la alimentación necesaria no se les puede exigir a los animales que den el rendimiento que ellos pueden dar.
En días pasados, el ministro de Agricultura, Rodolfo Zea Navarro, confirmó que se destinarán cerca de $7.000 millones para darle operación la Ley de Insumos Agropecuarios –con lo que se busca reducir el impacto del alza de las materias primas–. (Lea: Fertilizantes, energía y su impacto en la producción de alimentos)
No obstante, la cifra es superior a la registrada en 2021 cuando se alcanzaron 11.447.000 toneladas, para un crecimiento cercano al 3 %, debido a la demanda firme, particularmente en los mercados asiáticos.
El sector agropecuario se enfrenta al desafío de incrementar la eficiencia y sustentabilidad de los sistemas productivos a fin de aumentar la rentabilidad, al tiempo que se reduce el impacto ambiental. (Reportaje: Así están aprovechando los agricultores los macrodatos para cuidar el campo)
Con el objetivo de dar continuidad a la estrategia de invitar a la comunidad en especial del sector ganadero, a que realicen el ejercicio de la denuncia y la utilización de las líneas existentes para este fin, el equipo de gestores de Seguridad y Convivencia de la Gobernación de Casanare, llegó a Pore para concretar en articulación con la Alcaldía, el comité de reacción inmediata en recepción de denuncias. (Lea: Desmantelan banda dedicada al abigeato en Boyacá)
Durante la Semana Mayor, la subasta en la que mejor se cotizó el macho de ceba fue en Subastar – Montería, en donde el kilo del macho de ceba se pagó, en promedio, a $9.550. (Lea: Precio del ganado al alza en el Caribe)
Los sensores electrónicos permiten detectar los animales en celo, monitorear la temperatura y el peso corporal y medir la producción y la calidad de la leche en tiempo real.
La incorporación de tecnología de sensores permite la medición de la actividad de cada animal, el tiempo que los animales están comiendo, la rumia, la temperatura, el peso corporal, la producción y la calidad de la leche, según una nota del diario La Nación de Argentina.
Así lo planteó Mandy Schmidt, Consultor Genético en el Departamento de Soporte Técnico de ABS Global, donde señala que la crisis inducida por la COVID-19 está creando una lucha por ajustes de corto plazo y a veces sin visión.
Lo importante es que se puede tener en zonas que son muy calientes porque tolera muy bien los parásitos y produce una buena cantidad de leche sin necesidad de tener que suplementar a las vacas de una manera muy elevada.
Es el caso de la Ganadería Nuevo Refugio, en La Guajira, de Guido Alberto Verdecia, quien destacó la rusticidad y capacidad de producción lechera de estos animales.
























