Dos cartas le he enviado al ministro de Comercio, Industria y Turismo, solicitándole hacer uso de la salvaguarda contemplada en el TLC con Estados Unidos, para proteger a la producción lechera,… más›
La opereta, un género menor de la ópera, es también sinónimo de lo absurdo o lo “tragicómico”, una característica de nuestra realidad. Hoy, en medio de las tragedias de la pandemia y la violencia, el país asiste pasivo a dos de ellas. más›
Quintero se ha ufanado de su apoyo, algo que los empresarios no confirman pero tampoco desmienten. Lo cierto es que, ante el desencuentro y la primera crisis, le montaron una veeduría, “Todos por Medellín”, a la que el alcalde le sonríe “de dientes para afuera”. más›
Hace ocho días apenas, este espacio, que me permite hacer públicas mis opiniones pero también mis sentimientos, lloró la partida de un amigo. Hoy, cuando aún no salgo de ese luto interior, el albur macabro de la pandemia golpeó con más fuerza, y no solo a mí, sino al Valle del Cauca, al Gobierno Nacional, al Centro Democrático y al país todo. más›
Nos duelen todos los muertos de la pandemia, aunque la muerte es anónima y nos es indiferente cuando no está cerca, pero es dolorosísima cuando se nos arrima, cuando se viste de nombre conocido; el de un familiar, el de un compañero de viaje…, el de un amigo. más›
Dicen que muchos niños no relacionan la leche de una caja que toman en el supermercado con la vaca que la produce. Cierto o no, la verdad es que ni ellos ni sus padres tienen idea de todo lo que sucede para que esa caja llegue a sus manos. más›
Los negocios no tienen corazón, como señalé hace ocho días refiriéndome a las empresas que no permitieron transmitir dos partidos por televisión abierta, partidos cuyos contagios y muertes hoy lloran Cali y Bogotá, con la complicidad negligente de sus mandatarios. más›
No me refiero a los “cero muertos” del absurdo parte de éxito de la alcaldesa después del partido en Bogotá, en el que exclama satisfecha: “La final más pacífica desde hace años, lo logramos”, sino a los muertos que vendrán, quién lo duda, camuflados en la imposible trazabilidad de las redes de contagio. más›

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