Está en:

Inicio Columna Presidente Carne y Leche: mundos y riesgos diferentes

Carne y Leche: mundos y riesgos diferentes

En mi columna de la semana anterior advertí del desastre del gobierno Petro en el manejo de las finanzas públicas, que amenaza con arrastrar a la economía y, por tanto, a la producción y las exportaciones agropecuarias, riesgo del cual no escapa la ganadería, eslabón primario de las cadenas cárnica y láctea, estratégicas para la seguridad alimentaria del país y la diversificación de las exportaciones agropecuarias.
 
Sin embargo, la carne y la leche son mundos con fortalezas comunes, pero con amenazas diferentes, a las que hoy se suma el impacto negativo de las medidas económicas del gobierno.
 
Hablemos de carne. La población mundial, que sobrepasó los 8.000 millones de habitantes, no detiene su tendencia de crecimiento ni su apetito por la proteína animal, lo que representa una oportunidad para los países productores de carne bovina, Colombia entre ellos, en el puesto 16 de la producción mundial, hoy concentrada en cinco países: Estados Unidos, Brasil, China, Argentina y Australia, que suman el 51,6% del total.
 
Durante la última década nuestras exportaciones de carne y animales han crecido, con un pico en 2022, cuando superaron los 500 millones de dólares, cota a la que nos acercamos nuevamente con rapidez, pese a la devaluación de dólar, pero gracias al acceso al mercado chino en 2024; el cual abre una inmensa posibilidad a partir de 2026, con el establecimiento de cuotas anuales y arancel del 55% a las importaciones de Brasil, Argentina y Uruguay que superen el 3% de las mismas, mientras que Colombia conserva el acceso libre. Sin embargo, es una oportunidad coyunturalmente neutralizada por la devaluación del dólar, un fenómeno mundial, pero más acelerado en nuestro país por la monetización de la excesiva deuda pública, de los dólares del narcotráfico y la amenaza de repatriación de inversiones de los fondos de pensiones.
 
Ahora bien, lo que para la carne es la afectación coyuntural de una oportunidad, para la leche es el agravante cierto de una amenaza a la supervivencia del subsector. En efecto, a partir de 2026, en virtud del TLC con Estados Unidos se libera el comercio de lácteos con ese país y las importaciones entrarán sin límite, sin arancel y sin contraprestación alguna, pues el principal producto transable, la leche en polvo, es un commodity en el que Colombia no es competitiva, desventaja que ni siquiera se compensa con exportaciones de carne, esas sí competitivas, pero sin acceso a ese mercado; por lo que le hemos pedido al gobierno que este tema se incorpore y sea relevante en la próxima reunión de los presidentes Trump y Petro.
 
El libre comercio de leche con Estados Unidos y el dólar barato amenazan con una avalancha importadora que disminuirá el acopio formal y deprimirá el precio interno, mientras los costos de producción aumentan por efectos de la inflación y, en este año en particular, por el exagerado incremento del salario mínimo. Las estimaciones son catastróficas. Se podrían perder más de 150 mil empleos rurales y 70 mil fincas ganaderas, la mayoría pequeñas, podrían desaparecer del mapa productivo de la leche en Colombia.
 
Sea la oportunidad para reivindicar el inmenso esfuerzo de más de 600.000 ganaderos, invisible para el consumidor que no repara en las dificultades de producir carne y leche en medio del abandono y la violencia, que son marca de fábrica de nuestra producción rural. Gracias a su tesón tenemos el hato número 12 de mundo, con cerca de 30 millones de animales que producen anualmente más de un millón de toneladas de carne y más de 7.500 millones de litros de leche.
 
Un esfuerzo bajo amenaza, mientras el Gobierno… guarda silencio.
 
@jflafaurie
 
Compartir